¿Qué es el turrón de nieve? El gran desconocido de la Navidad

turrón de nieve

Los turrones clásicos, el duro y el blando, el de chocolate, el de avellana, y hasta el de coco, invaden cada Navidad nuestra cesta de la compra, nuestra mesa, y nuestro estómago. Sin embargo, el turrón de Nieve siempre ha estado ahí, silencioso, discreto, casi invisible. Muy pocos lo conocen, y apenas hay confiterías en las que puedas encontrarlo porque han caído en el olvido del gran público. El turrón de nieve no sale en anuncios, no tiene versiones con trufa o quinoa, y no suele ocupar portadas de revistas gastronómicas. Pero si alguna vez lo has probado, lo recuerdas. Porque es de esos dulces que se quedan en la memoria, como los villancicos que cantaba tu abuela.

En Casa Mira, llevamos más de 180 años elaborando turrón de Nieve, por eso, para muchos es el más auténtico de todos. Si no lo conoces, te lo vamos a presentar en este artículo. Y, si ya lo has probado, prepárate para reenamorarte.

Un turrón con nombre de invierno

El nombre no es casual: “turrón de nieve” se refiere a su color blanco, a su aspecto delicado y, por qué no decirlo, al aire nostálgico que desprende. Es un dulce que no lleva miel ni huevo, a diferencia del turrón de Alicante o Jijona. Lo que sí lleva es lo esencial: almendra cruda molida, ralladura de limón, canela y azúcar, similar a un mazapán delicado. Se llama así por su color blanquecino y pureza, y es típico de Jijona, aunque no muy conocido fuera de allí, ofreciendo un sabor delicado y aromático, a menudo con trozos de fruta escarchada. 

El resultado es una pasta blanca, fina, suave, de sabor elegante y textura ligeramente terrosa que se deshace en la boca como un copo de nieve. Es uno de los pocos turrones que no busca deslumbrar, sino reconfortar.

¿Dónde nació el turrón de nieve?

turrón de nieve 2

Aunque no tiene una “denominación de origen” oficial, el turrón de nieve forma parte de la repostería navideña tradicional de Madrid y otras zonas del centro de España. En el caso de Casa Mira, está presente en nuestros mostradores desde mediados del siglo XIX.

Era, en su origen, una forma más sencilla de preparar turrón, sin necesidad de cocer miel ni montar claras. Perfecto para quienes querían un dulce navideño con pocos ingredientes, pero con la almendra como protagonista. Y sí, era también un turrón más económico, lo que lo hizo muy popular en tiempos de escasez.

¿Por qué ha caído en el olvido?

Buena pregunta. Puede que porque no tiene brillos ni colores llamativos. Quizás porque su sabor es más sutil y menos inmediato que el de otros turrones más dulzones. O porque es difícil de encontrar: no todas las confiterías lo hacen, y mucho menos con métodos tradicionales.

En Casa Mira, sin embargo, seguimos elaborándolo a mano, con paciencia, con almendra marcona de la buena y sin prisas. Porque creemos que hay dulces que no deberían desaparecer. Y porque hay clientes que, cada diciembre, vienen exclusivamente a por él.

¿Cómo se come el turrón de nieve?

turrón de nieve artesanal

A diferencia del turrón duro, que hay que atacar con decisión, el turrón de nieve se deja cortar con facilidad. Se sirve en porciones pequeñas y es perfecto para acompañar un café solo, una infusión suave o incluso una copita de licor de anís.

Al no ser excesivamente dulce, resulta ideal para quienes buscan un postre navideño más equilibrado. Es también apto para personas que no toleran bien el huevo, ya que no lleva.

Y, aunque a veces se presenta en tableta, en Casa Mira también lo servimos en formato de bolita envuelta en papel de seda, como se hacía antaño.

Lo artesanal, en cada paso

El secreto del turrón de nieve está en la textura y la calidad de la almendra. En Casa Mira utilizamos almendra marcona, la más fina, pelada y molida hasta conseguir una pasta suave. Luego se mezcla con azúcar y se trabaja hasta conseguir la densidad justa. No lleva conservantes, ni colorantes, ni estabilizantes. Solo ingredientes naturales y manos expertas.

Una vez lista la mezcla, se moldea y se deja reposar, para que adquiera esa consistencia única: ni dura, ni blanda, sino una especie de mazapán más delicado y aromático. Al cortar, se desmenuza ligeramente, y eso es buena señal: significa que no se ha apelmazado con químicos ni ha sido prensado a máquina.

Para regalar o no compartir

turrón nieve packaging

¿Buscas un turrón especial, distinto, con historia? El turrón de nieve es perfecto para sorprender en la mesa de Navidad. Tiene ese aire de joya escondida, de dulce que solo conocen los que saben. Y eso le da un valor especial.

Además, al no llevar huevo ni miel, es una opción interesante para personas con ciertas restricciones alimentarias (aunque siempre recomendamos revisar la composición con nosotros si hay alguna alergia concreta).

En nuestras bandejas, junto a los clásicos de Jijona y Alicante, el turrón de nieve brilla por su discreción. Pero ahí está, como el invitado elegante que no dice mucho, pero cuando habla, todos escuchan.

¿Lo has probado alguna vez?

Si no conocías este turrón, este puede ser el año de descubrirlo. Y si ya lo probaste alguna vez, seguro que sabes de lo que hablamos. No todo en la Navidad tiene que ser ruidoso, moderno o reinventado: hay placeres que permanecen porque, simplemente, están bien hechos.

¿Dónde encontrarlo?

En nuestra tienda del centro de Madrid, el turrón de nieve es uno de esos tesoros que se agotan rápido. Puedes venir a por él, o llamarnos para reservar. También puedes incluirlo en tus pedidos online. Pregunta por él, que a veces se esconde entre tanta variedad navideña.

En Casa Mira, lo seguimos haciendo como siempre, desde hace más de un siglo. Y no pensamos dejar de hacerlo.

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